Pones 21 y la casa nunca hace 21: hace 20,5, luego 21,5, luego otra vez 20,5. Para siempre. No está roto — un interruptor que solo sabe encender y apagar no puede quedarse quieto en un punto. El reloj va ×60: un segundo de pantalla es un minuto de verdad, y la gráfica entera es una hora.
Qué mirar. Primero: la temperatura nunca se queda en la consigna, la cruza una y otra vez. Eso no es un fallo del termostato, es lo único que puede hacer un aparato cuyo radiador solo tiene dos estados. Segundo: baja la histéresis a 0,10 °C. El diente de sierra casi desaparece — y los encendidos por hora pasan de 10 a casi 160. Ese relé, en una casa de verdad, dura semanas. Pulsa Control continuo y compara: una caldera que puede ir «a medio gas» sí se clava en el 21.